Piedra

En medio del camino

En medio del camino había una piedra
había una piedra en medio del camino
había una piedra
en medio del camino había una piedra

Nunca me olvidaré de ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan cansadas
nunca me olvidaré que en medio del camino
había una piedra

Había una piedra en medio del camino
en medio del camino había una piedra

Carlos Drummond de Andrade

Cielo rasO - Piedra

"PIEDRA se propone para tres intérpretes, como un camino para explorar la resistencia, la conquista y el fracaso. La dureza del cuerpo y el instante de fractura que sorprende como algo inesperado."

Cielo rasO - Piedra

Con ánimo de transcender 'Piedra'

"Como suele suceder en los estrenos de Igor Calonge, la sala Gazteszena se ha llenado hasta la última fila –muestra del interés que despiertan los trabajos de este donostiarra– y una hora antes de que diera comienzo el espectáculo ya había siete personas esperando a que se abriera la taquilla.

Al inicio de este Piedra han aparecido tres bailarines tumbados en el suelo, atravesando con sus giros horizontales el espacio escénico una y otra vez de parte a parte, en penumbra y envueltos en una música atmosférica. Ese especial comienzo nos ha dicho muchas cosas sobre el vigor de los/as intérpretes, sobre la impecable coordinación entre los tres y sobre la maestría del coreógrafo a la hora de gestionar el tempo.

El melancólico y bello poema Espaço vazio cantado a capella por el brasiliano Kelton ha ambientado las inspiradas evoluciones que una de las bailarinas ha descrito sobre el suelo, de vez en cuando salpicadas por impresionantes alzamientos verticales desde tierra. Por un momento hemos podido pensar que se trataba de puras improvisaciones, pero cuando la otra bailarina ha desarrollado idénticas evoluciones en paralelo hemos comprendido que allí no se había dejado nada al azar, que todo estaba al servicio de una meta superior y que tanto la dirección de la pieza como la implicación física de los bailarines conllevaban la intención de transcender el yo mortal de todos los presentes.

De todos modos, no todo ha provenido de la capacidad física de los/as intérpretes y de la pesquisa insobornable del coreógrafo, dado que Calonge se propuso hace ya tiempo dar la necesaria significación a los elementos escénicos, en todo caso siempre al servicio de la danza, al servicio de un objetivo, de ningún modo con vistas a camuflar una hipotética pobreza de la danza o una escasez de ideas coreográficas. No es ese el caso de Calonge, y para este trabajo nos ha propuesto una pradera roja suspendida de lo alto que, apoyada por una luz roja y un viento suave, daba la impresión de un inquietante, casi amenazador, paisaje submarino.

Los bailarines han actuado bajo ese césped de imaginarias algas, sumergidos en actos físicos de gran contundencia, sólidos, firmes, casi dolorosos, y si bien hemos podido creer que el ejercicio de lanzarse con sus cuerpos de manera horizontal ya lo habíamos visto hacía tiempo, pronto nos hemos percatado de que esto no tenía nada que ver con nada de lo que hasta ahora hayamos visto y sí en cambio con ideas de riesgo personal y de defensa de aquello en lo que creemos. Al final de este trabajo valiente, avanzado y sin concesiones una de las bailarinas y el bailarín se han enzarzado en un vigoroso dúo, rodeados por una salmodia cantada en una lengua extraña e interrumpiéndose de tanto en tanto con apasionados abrazos, pero en el auténtico final han tenido lugar dos sorpresas escénicas, una tan humorística como estoica y la otra como representación del riesgo y del esfuerzo físico."

Traducción de crítica de Agus Perez, publicada en el diario BERRIA, el 30 de Octubre de 2018

Cielo rasO - Piedra